Alí, Chávez y el Amor…

Por cosas de la madre naturaleza, la vida no se puede desligar de la muerte. Después de la una, por ley, viene la otra; oponerse a esa realidad es tirarle piedras a la luna.

¡Pero miren esto! Resulta que el revolucionario verdadero, y eso esta requetecomprobado, luego de ir a la muerte regresa a la vida, pero no a la misma vida de la cual partió, sino a una vida en la cual ya nos es posible volver a morir.

Tal es el caso del cantor del pueblo Alí Primera, que a 27 años de su despedida física, se le escucha cantar con más vigor y sus claveles rojos retoñan con mayor alegría.

Es que el panita Alí, al igual que Bolívar, Gaitán, Camilo, el Che, Fabricio y muchas y muchos hijos buenos del pueblo, descubrió el secreto de morir para vivir, y como él no era egoísta para nada, en vez de privatizarlo, lo divulgo con su canto: “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos ”.

¿Y como se identifican los que luchan dispuestos a morir por la vida? Muy fácil: son los que por honestidad no le roban al pueblo ni una aguja, ni una hebra de hilo; son los que siempre colocan los intereses del pueblo por encima de cualquier interés personal; los que en vez de sentarse a vegetar tras un escritorio, trabaja con abnegación y sin afán por el dinero; los que por solidaridad no abandona al compañero que esta en dificultades; los que no traicionan la causa; los que ningún nombramiento, cargo, ni rango, los hace vanidosos y mucho menos déspotas; los que por sinceridad no cambian de color ante el jefe, ni ante el partido, ni ante el pueblo, ni ante nadie; los que para ser cada día mejores estudian con ahínco la teoría científica de la revolución y se prepara en todas las formas posibles para la defensa de la Patria; los que por principio practican la critica y la autocritica sin ningún temor; los que por convicción y disciplina son excelentes subordinados pero jamás sumisos indignos; los que siempre son camaradas amorosos y los que como dijo El Che: “ Los que son capaces de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.

Quien se esmera por reunir esas cualidades, nunca muere, porque es como esa buena semilla que se siembra en la conciencia y el corazón del pueblo para germinar y vivir por siempre en permanente estado de floración.

Ahora se me viene a la mente una canción donde dije “Los que por su pueblo mueren, como pueblo eternamente vivirán”. Así fue Alí Primera y por eso vive como pueblo, que no dejará que le vuelvan a pisar su corazón, como pueblo que con rabia o con ternura esta dispuesto a seguir profundizando la Revolución Socialista y Bolivariana, abrazado con su líder, el camarada Comandante Hugo Chávez.

A propósito… Y esto debo decirlo porque se me revienta el corazón: Si supieran quienes se alegran por la enfermedad del Presidente Amigo, que nunca es tan bello el amor, como cuando el odio, festeja…

¡AMANDO VENCEREMOS!

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