DEBEMOS IMPONER EL DIÁLOGO COMO FORMA PRINCIPAL DE LUCHA

Por: Julián Conrado

Quiero hacer otro pequeño aporte al proceso de construcción de la unidad de las distintas organizaciones que en mi país luchan por la paz con justicia y amor.

Es una reflexión sobre la importancia del principio de la camaradería.

En las FARC-EP, tuve el honor de pasar por un frente a cuyo comandante, Adán Izquierdo, nadie le decía comandante. Para todos los combatientes era simplemente “el camarada Adán”. Para él sus subalternos, más que subalternos, eran sus camaradas.

Esa relación establecida a través de la camaradería producía una energía muy, pero MUY poderosa. Era asombroso ver cómo con tan poca gente y en tan extenso territorio, se obtenían tan extraordinarios resultados favorables a la causa popular.

Quien visitaba un campamento del camarada comandante Adán Izquierdo , quedaba impresionado por el agradable ambiente de confianza, respeto y amor que ahí se respiraba. El secreto, decía Adán, me lo enseñó Marulanda: “poner los intereses del pueblo siempre por encima de cualquier interés personal, de manera sencilla y solidaria”.

Las formas de lucha que adoptamos los patriotas colombianos, son variadas y las imponen los gobiernos apátridas; pero sean cuales fueren éstas, lo que nunca se puede perder de vista, es que la fuente de la invencibilidad y la clave de la victoria está en la unidad que se construye desde la verdadera camaradería. Esta es, además, el reflejo palpable de la Colombia nueva que soñamos: una Colombia en paz, con justicia y amor.

Hasta se me ocurre pensar que con la unión basada en la verdadera camaradería, los patriotas colombianos sumaríamos fuerzas suficientes para por primera vez en la historia, imponer las formas de lucha que consideremos convenientes a esos neochapetones bellacos.

¡Cuánto sufrimiento, cuántas vidas, cuánta sangre nos ahorraríamos si pudiéramos imponer el dialogo como forma principal de lucha para salvar nuestra amada patria Colombiana!

Sentado sobre un tronco seco, bajo una resplandeciente luna guerrillera con sonrisa bolivariana, me brotó de lo más profundo de mi ser una canción que titule así:

¡CAMARADA!

La palabra más bonita en la guerrilla es

esa que cuando se dice le suena por dentro

una nota en sol feliz que expresa el sentimiento

más ancho, largo y profundo que ha podido florecer.

Se dice y se escucha llamar, con el corazón

si se comete un error, también si se critica

aparece solidaria en medio de las cuitas

cuando triunfas viene junto a la felicitación.

¡Es la palabra camarada, camarada, camarada!

Se oye en las buenas y en las malas, muy fariana, muy humana

si no la sientes no la digas, no lo digas, no la digas

semilla hueca no germina, no germina, no germina

se vuelve agradecimiento al recibir

se engalana de humildad si es para dar

se condensa en carcajadas al reír

rueda en gotas de tristezas al llorar

camarada es ese quien sin vacilar

por el otro es capaz hasta de morir

una fuerza con semejante moral

imposible que la puedan destruir

la pronuncia con modestia quien da en enseñar

quien padece sed y hambre, quien brinda y mitiga

el enfermo y el herido también lo cuida

quien se cansa, quien peligra y quien vuela para ayudar

en presencia y en ausencia es del mismo color

es total sinceridad, fidelidad, decoro

nació destilando luces por todos los poros

bellas luces de confianza con respeto y amor.

Es la palabra más bonita, más bonita, más bonita

sabe a pura miel comunista, exquisita, exquisita

la esencia de su contenido, su sentido, su sentido

es mantenernos bien unidos, muy unidos, muy unidos.

Se vuelve agradecimiento al recibir

se engalana de humildad si es para dar…

¡AMANDO VENCEREMOS!

JULIAN CONRADO

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