Recordando a Gaitán

 

Por: Julián Conrado

El pasado 9 de abril, se cumplieron 64 años, que el Imperialismo norteamericano en complicidad con la oligarquía colombiana, asesinaron al Doctor Jorge Eliecer Gaitán.

¿Por qué lo asesinaron? La respuesta es simple: Porque era un luchador por la Paz con Justicia y Amor.

Cuando el debate sobre la masacre de las bananeras, realizado en el Congreso de la República durante los días 3, 4, 5 y 6 de septiembre de 1924, Gaitán puso al desnudo los autores materiales e intelectuales de esa masacre, en que murieron 32.000 indefensos colombianos, entre los que se encontraban niños, mujeres y ancianos. ¡32.000 seres humanos!

El compañero Gaitán dijo en ese debate cosas como por ejemplo:

“El Gobierno tiene para los colombianos, la metralla homicida y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro norteamericano.” Añadía: “Así proceden las autoridades colombianas cuando se trata en este país de la lucha entre la ambición desmedida de los extranjeros y la equidad de los reclamos de los colombianos. El Gobierno colombiano cierra los oídos ante los hijos de su tierra, pero pide, respetuosamente, los informes de los americanos. ¿Esto se llama respetar la dignidad del país?… en Colombia hemos de resolver el grave problema de los salarios por medio de balas del ejercito colombiano.”

Y dijo más: “… al llegar a este país uno se encuentra que la ciencia penal y los dictados de la justicia no son los que presiden la condenación o juzgamiento de los hombres, sino que son los testigos cohechados con la amenaza, los testigos pagados por el oro extranjero, quienes deciden de la culpabilidad o de la inocencia de los hombres.”

Como seguramente le ofrecieron dinero y lo amenazaron intentando callar su boca, Gaitán exclamó: “… yo no he conocido la riqueza, ni quiero conocerla… ni la envidia, ni la corrupción del oro extranjero, ni el cálculo político, ni el odio lograrán callarme.”

Pero Gaitán, no solo acusó a la oligarquía colombiana de asesinar al pueblo colombiano, también la acuso de participar en los crímenes de los pueblos de otros países. Al respecto, en el mismo debate exclamo: “Preguntad, cuáles son los principales áulicos de Juan Vicente Gómez (en Venezuela) y encontrareis que son colombianos.”

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Pero, que no crea la oligarquía de ningún país que los pueblos somos tontos y que su reinado será eterno. Gaitán también se los dijo muy claro: “Parece que ciertos hombres y ciertas multitudes no reaccionan ante las ofensas, ante la conculcación de sus derechos y se cree que no es el caso de temérseles porque permanecen tranquilos. Temedle a esas multitudes tranquilas que parece no reaccionan. El hombre que reacciona inmediatamente descarga su ímpetu volitivo, pero el taciturno ignorante que sufre la ofensa, la acumula, pasa al plano de su subconsciencia, hasta que un día, con cualquier motivo banal, estalla en forma huracanada y terrible.”

Unos días antes de su muerte, el 7 de febrero de 1948, Gaitán en su famosa Oración por la Paz, le dijo al Presidente Mariano Ospina Pérez: “Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes, somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la Paz y la Libertad de Colombia.”

En San Vicente del Caguán, cuando los diálogos de Paz entre el gobierno de Pastrana y la guerrilla, tuve el honor de conocer a Gloria, la hija de Gaitán. Con ella supe más de la grandeza de este extraordinario líder del pueblo colombiano. En esa oportunidad le comenté a Gloria sobre la influencia de su Padre en mi pensamiento y le prometí componerle una canción.

Aquí esta la promesa hecha música:

9 de Abril

Un nueve de abril en Colombia, mi abuelo solía recordar

Porque hablaba de Paz y Justicia a un gran hombre asesinaron

Los gringos dieron la orden, ¡Claro! ¿Quién más la iba a dar?

Mariano y Laureano cumplieron, luego a Fidel acusaron.

Los pobres se levantaron

Con garrotes, con machetes, como furia de huracán

La injusticia corretearon

Buscando vengar la muerte de Jorge Eliecer Gaitán

Mil novecientos

Cuarenta y ocho

Quedo Colombia

Vuelta un sancocho.

El pueblo quiere la Paz

Tal cual y como ella es

El burgués piensa al revés

Paz para ellos, nada más.

Así se encendió la violencia que nadie ha podido apagar

Y esos ricos avarientos fueron quienes la encendieron

Si el pueblo pario guerrillas ¿Qué más se podía esperar?

Guerreros como Marulanda, así por así, no nacieron.

Gaitán se fue por las buenas

Con su verbo apasionado quiso cultivar la Paz,

Pero la muerte sin pena

Vestida de Azul y Rojo le disparo por detrás.

 

¡Amando Venceremos!

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