La Universidad en Julián Conrado (+Fotos)

En un primer momento quise llamar a esta breve nota “Julián en la Universidad” pero luego entendí que con este título estaba colocando la carreta delante de los bueyes. Siempre he creído, predicado y practicado la tesis de que la universidad (la pública y revolucionaria, se entiende) debe estar dirigida más a formar y elevar la conciencia social y el compromiso de lucha, existencial y cognitivo, de sus participantes antes que a la simple y mecánica acumulación de bagajes teóricos y destrezas productivas. La actividad que en solidaridad con el pueblo palestino y con Julián Conrado se llevó a cabo en la plaza Bolívar de Mene Grande vino a reafirmar en mí esta tesis.

Desde hace cerca de un mes atrás venía conversando con mis estudiantes de las diferentes cátedras que dicto en la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt de la Costa Oriental del lago de Maracaibo, la importancia de la participación, de la lucha popular, del activismo social en su proceso de formación como miembros plenos de una sociedad que, como la venezolana, ha hecho del término revolución el signo de su tiempo. Cuando los participantes me preguntaron acerca de cómo podían ellos participar en luchas sociales sin tener que pasar por el tamiz o filtro de estructuras partidista (hecho que casi todos ellos rechazaban con fuerza), les comenté varios casos en los que, en mi opinión, su protesta y su voz podría ser de gran ayuda; uno de estos caso fue el del Cantor Bolivariano Julián Conrado, preso en una cárcel venezolana por el supuesto delito de cantarle a la libertad y a las luchas de su pueblo colombiano.

Sin excepción, ninguno de estos jóvenes había escuchado antes el nombre de Julián Conrado, pero todos manifestaron su extrañeza y desconcierto sobre el hecho de que un cantor revolucionario estuviera preso en un país que se autoproclama revolucionario. Me tocó hacer malabarismos dialécticos para intentar responder sus preguntas y aclarar sus confusiones al respecto, cosa por lo demás harto difícil cuando también uno se siente confundido e indignado por esta situación.

Les recomendé que escucharan parte de la discografía de Julian disponible en la web y que investigaran su situación, y que comenzaran cada uno a hacerse su propia opinión al respecto del tema. Con el transcurrir de los últimos días mi sorpresa y mi felicidad anduvieron en alza constante. Cada día los muchachos y muchachas se acercaban a mi con más y más preguntas y opiniones sobre el tema y con una creciente admiración, respeto, ternura y solidaridad por la figura de Julián Conrado. El desenlace natural de este proceso fue la propuesta, simultánea y espontánea que en varias cátedras me hicieron: “!!Hagamos un Acto en Solidaridad con Julian!!”; y el  23 de noviembre, todos estos chicos dijeron presente!, ninguno faltó a la cita con la historia que en su vida están comenzando a escribir. Armados de pancartas, de risas y de solidaridad, toda una tarde, en la plaza Bolívar y en las calles de su ciudad, llenaron la tarde baraltense de esperanzas y de sueños. Ayer el mito de la generación boba quedó, para mí, enterrado para siempre.

Decenas de jóvenes asumieron sus puestos de lucha, sus posiciones de batalla contra la injusticia, el atropello y la cobardía.

Hay futuro para nuestra revolución con chicos así. Hay un futuro de libertad para Julián si gente hermosa y valiente como esta son quienes le van a exigir al poder y a la historia que se le devuelva la libertad!

La consigna es el amor!!

Amando venceremos!!

 

 

Joel Sangronis Padrón

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